Presentamos el “Informe de homicidios dolosos” en la ciudad de Venado Tuerto el pasado sábado.

La investigación hace un recorte de 2001 a 2016 y se observa la tasa de homicidios dolosos en la provincia de Santa Fe, la comparación con otras provincias, la cantidad de personal policial y los presupuestos en Desarrollo Social, Obra Pública, Educación y Seguridad. Estos datos revelan que la única constante de los últimos 5 años es la alta tasa de homicidios, que superó los 2 dígitos y no bajó más.


En los últimos 15 años ha aumentado más del 70% la cantidad de personal policial; el presupuesto en seguridad ha oscilado entre 7,3% y 8;5% entre 2005 y 2015; los ministerios de Educación y Desarrollo Social, con valores menores no han tenido variación significativa. En cuanto a inversión en obra pública, el porcentaje se redujo notablemente a partir de 2007, ya que hasta ese momento promediaba el 9 % del presupuesto provincial. A partir de la gestión Binner, en 2008 la inversión en obra pública se redujo a un tercio y ahí se mantuvo. En esos mismo años Buenos Aires, Córdoba y Entre Ríos han bajado progresivamente su tasa de homicidios, Santa Fe la ha duplicado, siendo actualmente la provincia más insegura del país.

Claramente el problema no es falta de presupuesto en seguridad, sino de prioridades y voluntad política. Tenemos barrios a los que no pueden ingresar el transporte público, una ambulancia o un patrullero por las condiciones en que se encuentran los accesos. Entendemos que el recorte en Obra Pública se relaciona directamente con el incremento de la inseguridad, porque obra pública significa mejorar la calidad de vida de los santafesinos, urbanización, mejores accesos, iluminación y servicios básicos.

Estas zonas que el Estado abandona, son tomadas por bandas que permanentemente se disputan estos territorios. Después, en las crónicas policiales leemos que se producen allí homicidios por “ajustes de cuentas”, pero tengamos presente que estos hechos se producen porque la ausencia del Estado lo permite.