En estos días, los argentinos seguimos con interés el juicio contra Fernando Farré, quien hace aproximadamente dos años, en Buenos Aires, asesinó a su esposa, degollándola y acuchillándola  delante de testigos.

Farrè es un hombre de buena posición económica que contrató a famosos e influyentes abogados para su defensa. La estrategia de estos fue alegar la inimputablidad del acusado, porque habría actuado en estado de emoción violenta.

Las fiscales encargadas de la investigación y la querella pidieron para Farré la pena máxima de prisión perpetua por homicido doblemente agravado por el vínculo y por violencia de género.

El juicio se desarrolló en 5 jornadas. 12 ciudadanos comunes integraron el jurado, evaluaron las pruebas y las pericias  presentadas por la defensa y por la acusación  y declararon culpable a Farré por unanimidad.

Esto trajo una sensación de alivio a la ciudadanía, que muchas veces siente que la justicia es algo inalcanzable, que se esconde detrás de expedientes inentendibles y que es manipulable, según la condición socioeconómica del acusado. Y es que, cito al Dr. Gustavo Herbel  “el juicio por jurados produce legitimación popular y legitimación ante las partes. Por la máxima imparcialidad e independencia del jurado. Porque se confronta toda la prueba. Porque se traduce información a un discurso llano y se construye a través de la audiencia oral y no a través de expedientes. El juicio por jurados provoca un escenario donde las personas que no se dedican al Derecho empiezan a entender qué pasa en el Derecho.”

En nuestro país, son pocas las provincias que cuentan con este sistema de Juicio por Jurados y estamos tratando de que Santa Fe sea una de ellas.  Hace más de cuatro años presentamos nuestro  proyecto de ley para instrumentarlos, pero por cuestiones presupuestarias, o tal vez por prejuicios, no prospera en la legislatura.

Nuestro proyecto plantea la posibilidad de Juicio por Jurados para determinados delitos previstos en el Código Penal, como delitos contra la integridad sexual, física, contra la vida o para delitos cometidos por funcionarios públicos.

El prejuicio más común para ir en contra del juicio por jurados, dice que los ciudadanos comunes, que desconocen el Derecho con mayúsculas, no son capaces de distinguir lo que es justo de lo que no lo es. Nosotros, en cambio, pensamos que una amplia participación ciudadana en la administración de justicia es fundamental. Por eso venimos planteando reformar la Justicia, no para amordazarla, sino para tener mayor contralor de la sociedad.

Se trata de cumplir con un principio que manda la propia Constitución Nacional. Nuestra provincia además, entró en un sistema procesal penal acusatorio, y nos parece que la figura del juez tiene que disminuir su inquisición sobre el juicio, para darle preeminencia a estos jurados o tribunales populares.

Muchas veces la sociedad está disconforme con la impunidad del Poder Judicial y principalmente, con que sólo se haga justicia con los pobres, y no con quienes tienen la oportunidad de contratar buenos abogados. El hecho de que la comunidad tenga que involucrarse va a lograr que se resuelvan cuestiones que tienen que ver más con la lógica ciudadana que con el conocimiento jurídico.

Por todo esto, vamos a seguir impulsando nuestro proyecto de Juicio por Jurados para la Provincia de Santa Fe, porque creemos que  sería un salto cualitativo en el proceso penal y porque entendemos el reclamo de justicia de los ciudadanos.